El Coche de Lujo Presenta Menos Utilidad Cada Vez al fabricante

La temporada de presentación de resultados ha dejado conclusiones enfrentadas en los fabricantes de automóviles. Europa se ha consolidado como un problema, y está por ver si todos podrán tener un trozo del pastel asiático. Las incertidumbres de 2012 continuarán en 2013 y 2014, pero no sólo para las marcas generalistas, que sufren de forma directa las consecuencias de la recesión económica. Los fabricantes premium, que siguen batiendo récords cada año, también tienen sus incertidumbres.

Los tres estandartes de este segmento, las alemanas BMW, Audi (Grupo Volkswagen) y Daimler, registraron récords absolutos de ventas en 2012, que también se tradujeron en unos ingresos jamás alcanzados, pero no en unos negocios más rentables. La última en hacer públicas sus cifras del año pasado fue BMW, que continúa líder con unas ventas que superaron por vez primera los 1,5 millones de vehículos entre todas sus marcas, un aumento del 10,6% respecto al ejercicio de 2011. Su facturación creció un 11,7%, hasta 76.848 millones, otra cifra nunca antes alcanzada. Pero su beneficio neto no creció en la misma proporción.

Con 5.122 millones, un 4,4% más que en 2011, BMW ha batido su propio récord de rentabilidad, pero solo debido a la inclusión de 524 millones por reducciones de provisiones ante posibles pérdidas crediticias. Una jugada contable que le ha permitido presumir de unos números envidiables, también para sus rivales más directos, pero que no esconden que, sin ella, el beneficio hubiese sido inferior al de 2011. Algunos apartados, como el beneficio sobre ventas tras impuestos, así lo ratifican, al pasar del 7,1% en 2011 al 6,7% el año pasado.

Daimler también intercala grandes cifras con algún dato negativo. Tras vender más que nunca, 2,19 millones de vehículos, e ingresar un 7% más que en 2011, su beneficio antes de impuestos se redujo un 2%, porcentaje que se eleva al 15% en el caso de su marca de referencia, Mercedes-Benz. Y Audi, por su parte, facturó 48.771 millones de euros, un 10,6% más, pero ganó un 2% menos que el año anterior.

La lucha por el trono en el segmento premium, que en la actualidad conserva BMW pese a los esfuerzos de Audi por ganar terreno, ha llevado a un ajuste en los precios de los vehículos, de forma especial en mercados con un crecimiento poco significativo, como el europeo, e incluso el doméstico. BMW vendió un 5% menos en Alemania, Mercedes un 0,5%, aunque sigue siendo su mercado principal, y Audi apenas creció un 3%.

Una competencia que lleva a una menor ganancia por cada coche vendido, a una inversión mayor en nuevos productos, a mayores costes de promoción y también a una importante inversión en los mercados emergentes, con nuevos acuerdos comerciales y aperturas de fábricas que disparan los costes de capital: un 41% en el caso de BMW, un 28% en Mercedes y nada menos que un 116% en el caso del grupo Audi.

Los resultados de 2013 dirán si la menor rentabilidad de los grandes del lujo sobre cuatro ruedas comienza a ser una tendencia, o quedan en una anécdota dentro de un entorno económico adverso y una apuesta millonaria por los nuevos mercados.

El optimismo, de momento, es la sensación predominante: “Hemos logrado nuestros objetivos, y vamos a intentar seguir creciendo en2013”, declaró Rupert Stadler, consejero delegado de Audi en la presentación de resultados, discurso similar al de sus rivales. Aunque no será gracias a Europa, donde ya prevén un rendimiento irregular, en la línea del año pasado. Aún así, los fabricantes alemanes podrán seguir presumiendo de ingresos y beneficios.

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