“Autos Chatarra” y Ley Fiscal Frenan Inversiones en el Sector Automotriz

La reforma fiscal y la compra de autos chatarra en la frontera son algunos de los puntos débiles que podrían poner en peligro el crecimiento sostenido de la industria automotriz en México.

De acuerdo con el estudio Doing Business Automotive Industry in Mexico 2014, el sector nacional enfrentó incertidumbre por la nueva ley fiscal, que entró en vigor este año.

“Esto en parte por la falta de información en la aplicación de los nuevas reglas (por ejemplo el factor de deducción) así como los efectos económicos de la reforma en los bolsillos de los que pagan impuestos”, señala el documento elaborado por la consultora PwC.

La industria tuvo un incremento de 7.7% anual en las ventas de unidades en 2013 al compararlo con el año previo, lo que representaron un millón 63,363 vehículos. Las transacciones estuvieron encabezadas por Nissan, General Motors y Volkswagen.

Otro de los factores que se señala como pendiente en la industria automotriz mexicana es el crecimiento de los autos chatarra en el parque vehicular. Para 2013, siete millones de los vehículos usados cruzaron la frontera de Estados Unidos a México, mientras que se vendieron ocho millones de autos nuevos en el mismo año.

“El promedio de antigüedad del total de autos que circulan en México es de 16 años, el doble del total de autos que circulan en Estados Unidos”, añade PwC.

En este año, varias empresas extranjeras han anunciado inversiones, sobre todo para elevar la producción de autos de lujo en el país. Compañías como Daimler-Nissan y BMW abrirán nuevos complejos en Aguascalientes y San Luis Potosí, mientras que Audi producirá un nuevo modelo en Puebla a partir de 2016.

Por el momento la mayor parte de la producción de estas plantas se enviará a Estados Unidos, pero no descartan una mayor venta de autos de lujo en el mercado mexicano a largo plazo.

Entre las debilidades que se suman a estos pendientes para lograr un mayor crecimiento en la industria se mencionan la dependencia en el mercado estadounidense, los altos niveles de inseguridad en algunas entidades, la falta de financiamientos y programas para impulsar las ventas, mala calidad de combustibles y el desinterés por desarrollar programas para promover la venta de autos híbridos y eléctricos.

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